Los sistemas de protección de la energía en la era del Edge Computing

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En los últimos años, el IoT, la computación en la nube o las aplicaciones móviles, entre otras tendencias que requieren una gran potencia de cálculo en el Edge de la red, han impulsado la adopción por parte de las organizaciones de nuevos modelos como el Edge Computing, los entornos IT híbridos, la IT Distribuida o los microcentros de datos.

Dichos enfoques ofrecen múltiples ventajas a sectores como el minorista, la banca, la industria, etc., pero también suponen todo un desafío. Las principales preocupaciones que surgen son la necesidad de mantener la continuidad del negocio, de garantizar la seguridad de los activos y los datos y la falta de personal IT experto on-site que pueda gestionar estas infraestructuras.

En este escenario, la electricidad se ha convertido en un elemento crucial. Los cortes inesperados en la red pueden suponer grandes pérdidas para los negocios, tanto económicas, como de productividad y reputación. De ahí que adoptar estrategias de protección de la energía que garanticen la disponibilidad de electricidad continua y limpia se haya convertido en una auténtica prioridad.

Los SAIs, una de las claves de la protección eléctrica

Estamos asistiendo a grandes avances que permiten abordar las necesidades actuales de las organizaciones. Una de las piezas clave son los SAIs, sistemas que proporcionan energía de respaldo cuando la fuente primaria, normalmente la red eléctrica, falla, protegiendo, así, a ordenadores, servidores, nodos, periféricos, rúters, etc.

Este tipo de equipos está evolucionando enormemente. Si hablamos de los SAIs trifásicos, los últimos modelos son mucho más pequeños que sus precedentes, lo que repercute en una reducción de su huella. También son más eficientes - en modo ahorro, hasta un 94% en modelos antiguos y hasta un 99% en modelos nuevos – y ofrecen más funciones y densidad de potencia. Además, cuentan con protecciones de ciberseguridad, pueden gestionarse de forma remota y, al ser modulares, cada pieza puede ser reemplazada fácilmente reduciendo las interrupciones del servicio.

Siguiendo con los SAIs, está creciendo la demanda de equipos monofásicos. Sistemas altamente fiables que pueden operar durante mucho más tiempo sin necesidad de contar con personal experto en las instalaciones. Además, están apareciendo nuevas variantes como los Smart-UPS que, a las capacidades propias de los SAIs, suman otras más avanzadas como la Regulación Automática de Voltaje – que permite el ajuste de los niveles de voltaje para garantizar un flujo constante en el caso de que se produzca una fluctuación – o la activación de alarmas cuando las baterías están a punto de quedarse sin energía.

La innovación de las baterías Li-ion

Otra pieza clave para una estrategia de protección de la energía efectiva son las baterías de iones de litio (Li-ion). Cada vez son más los SAIs compatibles con ellas, también de tipo monofásico, y sus ventajas sobre las baterías tradicionales de ácido-plomo reguladas por válvula (VRLA) son muy importantes. Para empezar, son mucho más ligeras y pequeñas, duran dos o tres veces más y pueden soportar temperaturas de funcionamiento más altas, aspecto que resulta de gran relevancia para los entornos industriales. Además, soportan más ciclos sin perjudicar al rendimiento, incrementando, así, su disponibilidad, y tienen un tiempo de recarga inferior – si un SAI trifásico con batería VRLA puede tardar hasta 24 horas en pasar del 10% al 90% de carga, un SAI con baterías Li-ion solo tardará entre 2 y 4 horas. Todo ello, redunda en una reducción del Coste Total de Propiedad. En este sentido, un estudio elaborado por Schneider Electric habla de hasta un 53% menos en el caso de algunas baterías monofásicas.

Otra de las necesidades que mencionábamos es la de contar con soluciones de ciberseguridad que protejan tanto a activos como a datos – según el Foro Económico Mundial, en 2018, los ciberataques se habían casi duplicado en solo cinco años. Para dar respuesta, los fabricantes de sistemas de protección de la energía, aparte de SAIs, están integrando tarjetas de red y Unidades de Distribución de Energía (PDU). Estas últimas cada vez son más populares porque, además, proporcionan a los administradores un control directo de los flujos de energía que van hacia el hardware IT y, al poder monitorizarse, mejoran la eficiencia y el tiempo de actividad.

Otro aspecto importante es el software de gestión de la energía. La proliferación de sensores y otras tecnologías conectadas ha favorecido que crezca la demanda de soluciones habilitadas para IoT fáciles de utilizar que permitan al personal acceder a la red de distribución eléctrica y les proporcionen capacidades de control, análisis de datos, etc. Ejemplo de ello, son las soluciones DCIM basadas en la nube que incrementan la visibilidad de los datos operativos permitiendo mejorar de forma constante el rendimiento de los centros de datos.

Además, la utilización de software también habilita la gestión remota de las infraestructuras, que se ha convertido en un componente esencial de cualquier estrategia efectiva de gestión de la energía, ya que elimina la necesidad de contar con personal cualificado en las instalaciones para implementar y administrar la infraestructura a diario. 

Finalmente, ante un entorno cada vez más complejo de las infraestructuras, hay que tener en cuenta la posibilidad de un servicio digital de supervisión y soporte remoto 24/7, como el de Ecostruxure Asset Advisor SP&C de Schneider Electric. Al combinar el IoT y las tecnologías basadas en la nube con los expertos y servicios de Schneider Electric, es posible aplicar un enfoque de mantenimiento predictivo, transformando los datos en información útil y anticipándose a los hechos, al realizar análisis avanzados para identificar posibles amenazas a la infraestructura.

En conclusión, la creciente apuesta de las organizaciones por enfoques como el Edge Control, los entornos IT híbridos o los microcentros de datos ha incrementado la dependencia de éstas de una electricidad continua y limpia. Para garantizar esta fiabilidad es imprescindible que los centros de datos incorporen una estrategia eficaz de protección de la energía, eligiendo las herramientas y servicios adecuados para adaptarse y enfrentar con seguridad los retos presentes y futuros del sector.

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